jueves, 20 de febrero de 2014

Casa Mingo, todo un clásico de Madrid

Casa Mingo comenzó a funcionar en 1888, cuando los obreros asturianos que trabajaban en la construcción de ferrocarril instalaron un "llagar" (fábrica de sidra) para poder disfrutar en Madrid de los productos auténticos de su tierra. En 1917 se le concedió la licencia para la venta de pollo y sidra, y fue entonces cuando se convirtió en la "Sidrería de Madrid" por antonomasia.


Es un local sin pretensiones, una taberna de las de toda la vida, con mesas de madera y barriles de sidra a modo de decoración. Su carta es simple, más bien de tapeo, con chorizo a la sidra, lacón, tortilla, empanadas, y, por supuesto, el pollo asado que les ha hecho famosos, aunque también ofrecen cocido madrileño para los que busquen una comida contundente. Todo ello regado, como no podía ser de otra manera, con sidra de manzana asturiana de Villaviciosa, elaborada a la manera tradicional en sus propias instalaciones.

Se encuentra en un entorno muy agradable, junto a la Ermita de San Antonio de la Florida, en la que se pueden ver los famosos frescos de Goya y, en el verano, se puede disfrutar de la terraza a la que dan sombra los árboles del Paseo de la Florida.



Para mí, es uno de los clásicos de Madrid, un lugar que transmite tradición, y en el que, como asturiana, siempre puedo disfrutar de esa sidra auténtica que se echa tanto de menos aquí.

Casa Mingo está en el Paseo de la Florida, 34.



martes, 21 de enero de 2014

Espíritu 23: coworking, creatividad y cambio


Siguiendo la estela de otras ciudades, Madrid se apunta a la moda del "coworking", un concepto innovador que pretende ofrecer un espacio compartido de trabajo para que profesionales independientes y pequeñas empresas puedan acceder a una oficina a un precio asequible, al tiempo que generan sinergias con otros emprendedores. 

La idea es fomentar la colaboración entre personas que suelen trabajar de forma individual, para crear un sentimiento de comunidad del que pueden salir proyectos conjuntos y crearse vínculos laborales. Algunos de estos espacios van incluso  más allá convirtiéndose en auténticas incubadoras de ideas que abogan por una manera distinta de emprender, fomentando la creatividad, la creación de redes que involucran a distintos agentes sociales y la confianza mutua. 

Así surgió, en pleno barrio de Malasaña, Espíritu 23, "un espacio de transformación social enfocado a las personas y al desarrollo de la comunidad". En su local disponen de una sala con 32 puestos de oficina, que se pueden alquilar en distintas modalidades (mensual, semanal, diariamente) y varias salas multiusos en las que se organizan todo tipo de actividades: conciertos, mercadillos, talleres, catas y cualquier otro proyecto original que se esté gestando en el barrio. 

Si queréis estar al día de los acontecimientos más interesantes y originales que se cuecen en Malasaña, os aconsejo que echéis un vistazo a su agenda.

Espíritu 23 está en la calle Espíritu Santo, 23.